Mi opinión sobre lo recientemente acontecido

Me parece preocupante lo que ha sucedido en Valencia estos días. Esperad a leer lo que escribo porque es probable que se aleje de la opinión generalizada, adelanto.

La coyuntura nacional es delicada y en Valencia de forma particular además en el ámbito político. Una crisis política clara de los que llevan gobernando desde hace varios lustros y otra más profunda de los que deberían ser alternativa y cada vez lo son menos. No hay alternativa en Valencia, estamos entre lo malo y lo peor.

Es comprensible que los ciudadanos nos manifestemos ante injusticias en pos de reclamar más derechos o proteger los que tenemos. Sin embargo se debe tener siempre claro que el marco de convivencia que se ha ganado se debe respetar y no vale todo, porque si no se consigue ponerse a la bajura de los mismos de los que nos quejamos y se pierde la razón. Y es que no todas las manifestaciones son legales y el que crea lo contrario no estará jugando las reglas acordadas por todos y por convenio. Afortunadamente el sistema democrático en el que vivimos, aunque desmejorado, permite hasta llegar a cambiar las reglas del juego si en un momento determinado a una amplia mayoría no nos convencen y queremos otras. Si no se hace no es por opresión estatal ni tonterías, es sencillamente porque queremos lo que tenemos.

Los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado o, sin eufemismos, la policía, es un cuerpo de fuerza del Estado acordado por todos a la orden del mismo cuyo objetivo es velar el cumplimiento de la ley. Las personas policías son trabajadores del Estado y responden a las órdenes de un representante del Estado. Demonizar el trabajo de estas personas es criminal y además una penosa demostración de hipocresía, cuando en otras ocasiones nos mostramos agradecidos cuando los necesitamos y nos vemos desvalidos. Entonces sí que les llamamos y los señores agentes son buenos… Que existan policías descerebrados estoy seguro de la misma manera que en todas partes hay gente de todo tipo y condición, y generalizar de esa manera es injusto para con quien trata de ejercer su trabajo de forma profesional y en cuya sana vocación lo entiendan como un servicio público y necesario. Por fortuna se cuenta con formas de denunciar casos de nula profesionalidad y que se aparten a esos policías descerebrados. Si los hay quiero pensar que serán la excepción y no al revés. No obstante no deja de ser un cuerpo de fuerza y los antidisturbios son aquellos destinados a disolver disturbios cuando los haya, guste o no. En el caso de que la actuación de los antidisturbios lleve la iniciativa es de juzgar y condenar. La policía también se merece una crítica, claro que sí, y una revisión ciudadana, pero también un respeto y una confianza en su responsabilidad y profesionalidad como se la merece un juez o un médico. Pero no de la manera manipulada que se está haciendo. ¡Pero por favor, si es de sentido común! Si se han cometido excesos se tendrán que depurar responsabilidades.

Es una práctica frecuente en democracia las manifestaciones y protestas, siempre llevadas de forma cívica y sin ningún incidente como se merece. No existe razón pues para que una protesta estudiantil de un instituto se torne incívica salvo que suceda que se rebase el marco que se debe respetar. Cortar el tráfico es delito, lo corte el rey, un estudiante de instituto o un jubilado. Por muy dignos que sean los fines y muy loable lo que se quiera reclamar el fin en estos casos no puede justificar los medios. Porque un ciudadano que pasa con su coche por una calle no tiene porqué cortar su rutina diaria por una invasión espontánea de la calzada de la calle por donde tiene que pasar, comulgue o no con los manifestantes. Ni el desconocimiento de la ley exime de su cumplimiento ni el incumplimiento de otros, o en otras esferas, como contra-argumento común que se hace, justifica que cualquiera lo incumpla, a pesar de lo comprensible que se hace a menudo ese sentimiento de injusticia, cierto por otra parte: es verdad que sucede de forma lamentable que los primeros que no cumplen son los que más ejemplo deberían dar. Pero porque otros sean irresponsables uno no debe dejar de serlo.

Ahora bien, respecto a las protestas que comenzaron siendo de estudiantes que están teniendo lugar en los últimos días en Valencia me surgen dudas -por no afirmar rotundamente lo que no puedo demostrar- de la veracidad de que esas protestas surjan naturales y de forma genuina de chavales de 13, 14 años que han llegado a decir hasta 17 años, supuestos estudiantes de ESO y Bachillerato de instituto, y además no uno cualquiera. No es que ponga en duda la capacidad de discernimiento y crítica de estos adolescentes y jóvenes, es que la niego: pienso que aún están formándose y aprendiendo a discernir y me cuesta creer que si yo, un joven de 24 años con una formación y cultura de camino similar, a menudo se me queda grande y me cuesta entender todos los entresijos de este mundo tan complicado, y todavía sienta que debo aprender mucho, leer mucho y pensar mucho, un adolescente entre cuyas prioridades vitales se encuentran estudiar, salir con los amigos o escuchar tal música lleguen a tener tan claras las cosas que supuestamente están reivindicando. Y me parece que están librando una batalla que no les corresponde todavía aunque sean ellos parte de los supuestos afectados. Inevitablemente me inclino a pensar que puedan haber personas adultas que en pos de sus propios intereses puedan incitar hacia sentimientos que se hacen muy atractivos para las personas adolescentes, gestando una manipulación intencionadamente parcial de los mismos. Si es así me parece un acto verdaderamente repulsivo y cretino por parte de quienes lo buscan, y peligroso. Instar a los alumnos a pensar, a desarrollar un pensamiento crítico y a no resignarse ante un recorte de derechos o de justicia es deseable; cuidado debe tenerse en hacer propaganda y posicionar en buenos y malos. Enseñar cabe enseñar a manifestarse de forma pacífica, respetando al resto de ciudadanos, a la policía e incluso a los mismos políticos con los que se está en desacuerdo.

Me parece cuanto menos significativo cuando tras el primer día de 10 detenidos sólo 1 sea menor, y tras el quinto de 25 detenidos sólo 5 sean menores de edad. Tras el quinto día se puede entender que haya gente que se haya sumado a las protestas ante lo que mucha gente piensa que ha existido brutalidad policial desmesurada. Pero del primer día o no eran estudiantes de instituto sólo o dice bien poco de la formación que da el instituto, y no creo que la segunda opción sea verdad, menos de un instituto tan históricamente bien reputado de Valencia.

Significativo es también que tras años de recortes y recortes mucho más abusivos en lo social sin que la gente salga a la calle a manifestarse las protestas se hayan incrementado notablemente en los últimos meses. No entro a defender a ninguna opción política ni tengo el más nímio interés en ello, pero mi pensamiento intuitivo me lleva a pensar que pueda tener algo de relación con el reciente cambio de color político. No quiere decir ni creo que toda la gente de a pie, ciudadanos, que defienden a estos jóvenes ante las imágenes de estos días sean o no simpatizantes de partidos o movimientos que puedan tener interés en crear confrontación, manipular e instigar enfrentamientos como forma de lucha política: para nada; aunque pienso que si no se tiene cuidado se puede acabar fomentando eso. Sería interesante ver bien los datos reales de recortes, no los que pueden sacar El País o La Razón, pero a mí me da que no hay tanta diferencia a favor de uno o en todo caso podría sorprender: la respuesta y el tiempo de respuesta desproporcionados y desiguales ante los recortes y políticas, que pueden ser similares si no indirectamente proporcionales a lo que comúnmente se escucha, llevadas a cabo por las dos opciones políticas mayoritarias que han gobernado en los últimos años me resulta cuanto menos curioso y llamativo, y me hace pensar que más que reivindicaciones objetivas las protestas tengan un origen emocional más que racional.

Me resulta sorprendente que se compare el Estado actual con un Estado totalitario como se está haciendo en algunos medios, y se insinue la rápidamente titulada ‘primavera valenciana’ similar a las revueltas en el mundo árabe del pasado año o las que tuvieron lugar décadas atrás en europa. Sorprendente a la vez que peligroso porque ni de lejos tiene nada que ver, ni en el fondo ni en las formas. Completamente anacrónico. Por cierto, que lo de #primaveravalenciana hoy se ha desvelado que está orquestado e iniciado desde un partido político que, seguramente, sea el que más oposición esté haciendo en Valencia. En mi opinión es una forma de hacer oposición muy sucia y nada leal aunque la estrategia reconozco que está muy bien pensada. Además de hacer mucha demagogia, como todos hacen por supuesto. Twitter y supongo que el resto de redes sociales están que arden. Se cuelgan imágenes, seguro que la mayoría veraces, tomadas en vivo. También hay muchas manipuladas, todo hay que decirlo, algunas de forma realmente patética. Lo mismo que con las imágenes con los comentarios.

Si mi crítica parece dura o contraria a lo ‘socialmente’ establecido como correcto como parece ser estar sin condición con los llamados ‘estudiantes’ es únicamente porque creo en lo más profundo de mí que antes de exigir responsabilidad, uno debe ser responsable y actuar de forma responsable. Todos nos equivocamos, tenemos derecho a equivocarnos pero también el deber de actuar correctamente. Si no nos exigimos antes a nosotros no podemos pretender exigir a los demás.

La declaración del jefe superior de policía llamando ‘enemigos’ a los ‘estudiantes’ me parecen irresponsables, un despropósito que resta honorabilidad y credibilidad a su cargo. Por muy ilustrativo que sea el lenguaje coloquial para lo que se quiere expresar no valen tampoco todas las palabras en una declaración oficial pública de un cargo responsable. Capítulo aparte se merecería la prensa y el periodismo de muchos medios, muy poco profesionales algunos, muy parcializados muchos. Que nadie se engañe: ninguno está exento de intereses de uno u otro tipo. Los que mejor han hablado y dicho las cosas, poniendo todos los puntos sobre las ies han sido precisamente el Sindicato Unificado de Policía, para mí víctimas de la incompetencia política (los que gobiernan y los que hacen oposición por igual) que existe en este país y en esta comunidad. Los estudiantes del instituto Luis Vives así como los de muchos institutos y colegios de Valencia, que están pasando frío en las clases o han visto reducida la limpieza de sus instalaciones, son, sin la más mínima duda, las primeras víctimas y las más inocentes de esta historia.

Parece que en este tema no se pueda decir que no todo es blanco o negro.

Es lamentable el uso de la violencia, pero es denunciable el abuso de violencia tanto por un lado como por el otro. No me gusta ver esas imágenes tan violentas en mi ciudad, ni en ninguna, pero menos en mi ciudad. Es triste que pase. Tristísimo. Doloroso. Pero me niego a hacer un juicio superficial del problema. La actual coyuntura de este país es complicada, tiene muchos matices y otros tantos responsables: creo que se debe evitar caer en la simplificación moralista de bien y mal.

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