Home is where my story begins

Ayer cumplí una semana fuera de mi hogar, es la continuación de mi vida, donde empiezo proyectos e ilusiones nuevas no exentos de un cierto miedo necesario por prudente que ayuda a reafirmar más mi paso si cabe. Estoy aquí… pongamos que hablo que en Madrid; y, como he escuchado hace poco: ‘estos son tiempos de trabajar más y con mayor creatividad cobrando menos’. Pues en eso estoy con toda la alegría del mundo, buscando mi camino profesional en el momento en el que puedo hacerlo arriesgando, ahora que poco puedo perder y mucho puedo ganar. Alegría que se ve aumentada por el hecho de tener más consciencia de ser el arrendatario de mi propia vida, con buenos avales que me sostendrán siempre, pero siendo yo el que figura exclusivamente en el contrato. Consciencia de tenerla más en mis manos, de mimarla y de darla dando las explicaciones que quiera.

¡Qué difícil y lejano me parecía hace unos años esto! Despegarme de todo lo que me apegaba. No todo fue pretendido ni nada será olvidado ni dejará de ser agradecido. Sin embargo vió Dios que era bueno. Es justo y necesario. Debe ser esto la Libertad que necesitaba respirar desde hace un tiempo, que oxigena mejor -que no más-, para el cuerpo que he mudado, mi destino vital. Es triste cerrar etapas pero más triste es no aprender a abrir nuevas. No han sido pocas las veces que he sentido una sana envidia de palabras e imágenes anteriores cuando eran de otra gente, despertaban cierto celo en mí que me replanteaba la vida y los deseos o, dicho de otro modo, me hundían fugazmente el ánimo. He aprendido que se aprende a vivir con ellas, que forman parte de la vida y por ello que todos tendremos la oportunidad en más de una ocasión de tenerlas en nuestra propiedad. Que no es mejor ni peor que nada sino que es algo que se tiene que buscar y que produce una gran alegría cuando se encuentra y se sabe. Ahora me toca a mí. Sin embargo puedo imaginar que no será todo un camino de rosas.

Entre mis propósitos para este año están el dedicarme más tiempo a mí mismo tras mucho tiempo y energías dedicadas a la carrera y a mis queridos scouts: no es egoísmo, se llama autoestima y es algo muy importante que escasea en el mundo. Dedicar a partes iguales los fines de semana a la montaña y la naturaleza y a volver al hogar para cuidarlo y disfrutarlo. Aprender mucho en el trabajo, y en la vida. Exprimir explorando una ciudad nueva hasta sacarle todo el jugo sin dejar nunca de hacer algo por los demás, ‘la vida es el arte del encuentro’.

Voy a echar un poco de menos la playa de Valencia, el mar y todo lo que me recuerda, su brisa y su luz; que no acudiendo con frecuencia, sabías y notabas que están ahí y lo necesitabas. Ahora sólo queda un poco más lejos, a hora y media en AVE. Pero en ese caso queda también un poco más caro. Mejor cogeré el autobús.

 

 

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